martes, 16 de agosto de 2016

BIBLIOGRAFIA



2°  https://es.wikipedia.org/wiki/Tradiciones_peruanas

3°  http://www.cervantesvirtual.com/portales/ricardo_palma/obra-visor-din/tradiciones-peruanas-primera-serie--0/html/



Contenido

*Introducción......................................................................1
*Biografía............................................................................2
*Tradiciones peruanas ....................................................  3
*Palla-Huarcuna............................................................... 4
*D. Dimas de Tijereta....................................................... 5
*El Cristo de la Agonía..................................................... 6
*Mujer y Tigre.................................................................. 7
*El nazareno.....................................................................  8
*Un litigio original...........................................................  9
*La casa de Pilatos...........................................................10
*¡Pues bonita soy yo, el castellano!.................................11
*Justos y Pecadores..........................................................12
*La fiesta de San Simón de Garabatillo..........................13
*Otras obras......................................................................14
*Bibliografia.....................................................................15

OTRAS OBRAS


-El hijo del sol

-Consolación

-Rodil

-La hermana del verdugo

-La muerte o la libertad

-Corona patriótica

-El santo de Panchita

-Anales de la Inquisición de Lima

-Congreso constituyente

-Armonías. Libro de un desterrado

-Lira americana

-Pasionarias

-Tradiciones

-Don Juan del Valle Caviedes


-Verbos y gerundios



de San Simón Garabatillo. Teníalo más bien como signo de autoridad que como instrumento de castigo, y era preciso que fuese muy grave la falta cometida por un escolar para que el maestro le aplicase un par de azoticos, de esos que ni sacan sangre ni levantan roncha.

El 28 de octubre de 1826, día de San Simón y Judas por más señas, celebrase con grandes festejos en las principales ciudades del Perú. Las autoridades habían andado empeñosas y mandaron oficialmente que el pueblo se alegrase. Bolívar estaba entonces en todo su apogeo, aunque sus planes de vitalicia empezaban ya a eliminarle el afecto de los buenos peruanos.

Sólo en Lampa no se hizo manifestación alguna de regocijo. Fue ese para los lampeños día de trabajo, como otro cualquiera del año, y los muchachos asistieron, como de costumbre, a la escuela.

Era ya más de mediodía cuando don Faustino mandó cerrar la puerta de la calle, dirigiese con los alumnos al corral de la casa, los hizo poner en línea, y llamando a dos robustos indios que para su servicio tenía, les mandó que cargasen a los niños. Desde el primero hasta el último, todos sufrieron una docena de latigazos, a calzón quitado, aplicados por mano de maestro.



LA FIESTA DE SAN SIMÓN DE GARABATILLO


 Faustino Guerra habíase encontrado en la batalla de Ayacucho en condición de soldado raso. Afianzada la independencia, obtuvo licencia final y retirose a la provincia de su nacimiento, donde consiguió ser nombrado maestro de escuela de la villa de Lampa.

El buen Faustino no era ciertamente hombre de letras; más para el desempeño de su cargo y tener contentos a los padres de familia, bastábale con leer medianamente, hacer regulares palotes y enseñar de coro a los muchachos la doctrina cristiana.

La escuela estaba situada en la calle Ancha, en una casa que entonces era propiedad del Estado y que hoy pertenece a la familia Montesinos.

Contra la costumbre general de los dómines de aquellos tiempos, don Faustino hacía poco uso del látigo, al que había él bautizado con el nombre 
JUSTOS Y PECADORES

Allá por los buenos tiempos en que gobernaba estos reinos del Perú el Excmo. Sr. D. Gaspar de Zúñiga y Acevedo, conde de Monterrey, arremolinábase a la caída de una tarde de junio del año de gracia 1605, gran copia de curiosos a la puerta de una tienda con humos de bodegón situada en la calle de Guitarreros, que hoy se conoce con el nombre de Jesús Nazareno, calle en la cual existió la casa de Pizarro. Sobre su fachada, a la que daba sombra el piso de un balcón, leíase en un cuadro de madera y en deformes caracteres:…………….






¡Pues bonita soy yo, el castellano!

Mariquita castellano era todo lo que se llama una real moza, bocado de arzobispo y golosina de oidor. Era como para cantarla esta copla popular: Si yo me viera contigo, / la llave a la puerta echada/ y el herrero se muriera/ y la llave se quebrara
    ¿No la conociste, lector?
   Yo tampoco; pero a un viejo, que alcanzó los buenos tiempos del virrey Amat, se me pasaban las horas muertas oyéndole referir historias de la Marujita, y él me contó la del refrán que sirve de título a este artículo. María Castellanos era la más linda morenita limeña
La Castellanos tenía prendido a sus enaguas al empingorotado conde de ***, viejo millonario
El apellido Castellanos aproxima María a su aristocrático amante
La pareja representa el proyecto peruano de Ricardo Palma Micaela Villegas era hembra de escasísima belleza
Es apodada la Perrichola; su amante habla mal el castellano; el virrey Amat es catalán.


LA CASA DE PILATOS

Frente a la capilla de la Virgen del Milagro hay una casa de especial arquitectura, casa sui géneris y que no ofrece punto de semejanza con ninguna otra de las de Lima. Sin embargo de ser anchuroso su patio, la casa es húmeda y exhala húmedo vapor. Tiene un no sé qué de claustro, de castillo feudal y de casa de ayuntamiento.
Que la casa fue de un conquistador, compañero de Pizarro, lo prueba el hecho de estar la escalera colocada frente a la puerta de la calle; pues tal era una de las prerrogativas acordadas a los conquistadores. Hoy no llegan a diez las casas que conservan la escalera fronteriza.
El extranjero que pasa por la calle del Milagro se detiene involuntariamente en su puerta y lanza al interior mirada escudriñadora. Y lo particular es que a los limeños nos sucede lo mismo. Es una casa que habla a la fantasía. Ni el Padre Santo de Roma le hará creer a un limeño que esa casa no ha sido teatro de misteriosas leyendas.
Y luego, la casa misteriosa fue conocida, desde hace tres o cuatro generaciones, con nombre a propósito para que la imaginación se eche retozar. Nuestros abuelos y nuestros padres la llamaron la casa de Pilatos, y así la llamamos nosotros y la llaman nuestros hijos. ¿Por qué? ¿Acaso Poncio Pilatos fue propietario en el Perú?

Entre mis manos y bajo mis espejuelos he tenido los títulos que el actual dueño, compadeciendo acaso mi manía de embelesarme con antiguallas, tuvo la amabilidad de permitirme examinar; y de ellos no aparece que el pretor de Jerusalén hubiera tenido arte ni parte en la fábrica del edificio, cuya área mide cuarenta varas castellanas de frente por sesenta y ocho de fondo.



UN LITIGIO ORIGINAL

Entre el segundo marqués de Santiago D. Dionisio Pérez Manrique y Villagrán y el primer conde de Sierrabella D. Cristóbal Masía y Valenzuela había, por los tiempos del virrey conde de la Monclova, una enemistad de mil demonios. El título del primero databa desde Felipe IV, y el del segundo desde Carlos el Hechizado; apenas treinta años de distancia entre la nobleza del uno y la del otro.
La guerra era, digámoslo así, de casa a casa; asunto de pergaminos más o menos amarillentos, y de un arminio, roel o dragante de más o de menos en el escudo de armas.
A no ser los jefes de ambas casas hombres que ya peinaban canas, de fijo que habría llegado la sangre al río. Por mucho menos ardió Troya.

Un día (que por más señas fue el 8 de septiembre de 1698) todo lo que Lima encerraba de aristocrático estaba congregado en la iglesia de San Agustín para oír el sermón panegírico que, con motivo de la fiesta de la Natividad de la Virgen, debía pronunciar uno de los frailes pico de oro que abundaban en ese convento, foco de hombres de gran saber y de portentosa elocuencia.




EL NAZARENO


Tradición peruana escrita por Don Ricardo Palma en 1859.
Don Diego de Arellano, era un capitán español valiente, intrépido e impío. Se burlaba de la debilidad y pobreza de la gente.
Al mismo tiempo, había un hombre de la Cofradía de los nazarenos que era todo lo contrario a D. Diego y se hacía llamar el Nazareno. Nadie sabía quién era porque se ocultaba bajo la túnica y capucha de los cofrades.

Al final se descubre quien es el Nazareno.




MUJER Y TIGRE


Una hermosa joven es seducida por el hijo del tutor que se ha hecho cargo de administrar la fortuna que esta muchacha ha heredado a temprana edad. Muerto el tutor, y abandonada la mujer por el hombre que prometió amarla, solo parece quedar en su corazón espacio para la venganza. ¿Hasta dónde puede llegar el odio de una mujer que ha sido traicionada?.





EL CRISTO DE LA AGONIA


En esta leyenda se nos presenta el hecho ocurrido a dos jóvenes soldados y grandes amigos que se enamoran de la misma mujer y deciden batirse a duelo para definir quién se quedará con ella. Ésta era una mujer muy bella pero pretenciosa que disfrutaba de sentirse halagada y rodeada de pretendientes. La noche que deciden enfrentarse ambos jóvenes, llegan a una pequeña plaza iluminada solamente por la llama de un farol colocado en una imagen del Cristo de la Calavera, cada vez que chocan sus armas el fuego se apaga y vuelve a encenderse cuando se separan. Terminan comprendiendo que el enfrentamiento no debe consumarse y se amistan nuevamente.



D. DIMAS DE LA TIJERETA


Don dimas de la tijereta era un tipo que estaba enamorado de una chica llamada Asunción y......... como todas las chicas creídas nunca le hizo caso..., entonces él va a un monte a llorar y grita algo así como: "si el diablo me ayudase a conquistarla yo le daría mi almilla a cambio" 
el diablo escucha y manda al demonio lilit para hechizar a la chica a cambio de que en tres años don dimas le dé su "almilla" a lilit 

pasan tres años que don dimas y asunción viven enamorados y lilit va a pedirle su almilla y este le da su calzoncillo (que en ese entonces se le llamaba almilla). 

lilit se amarga y se lleva al infierno para hacer un juicio con los demonios, y termina ganándolo don dimas. Al final recupera la vida pero a asunción se le quita el hechizo y se hace monja. 




PALLA-HUARCUNA

¿Adónde marcha el hijo del Sol con tan numeroso séquito?
Túpac-Yupanqui, el rico en todas las virtudes, como lo llaman los haravicus del Cuzco, va recorriendo en paseo triunfal su vasto imperio, y por dondequiera que pasa se elevan unánimes gritos de bendición. El pueblo aplaude a su soberano, porque él le da prosperidad y dicha.
La victoria ha acompañado a su valiente ejército, y la indómita tribu de los pachis se encuentra sometida.
¡Guerrero del llautu rojo! Tu cuerpo se ha bañado en la sangre de los enemigos, y las gentes salen a tu paso para admirar tu bizarría.

¡Mujer! Abandona la rueca y conduce de la mano a tus pequeñuelos para que aprendan, en los soldados del Inca, a combatir por la patria.
El cóndor de alas gigantescas, herido traidoramente y sin fuerzas ya para cruzar el azul del cielo, ha caído sobre el pico más alto de los Andes, tiñendo la nieve con su sangre. El gran sacerdote, al verlo moribundo, ha dicho que se acerca la ruina del imperio de Manco, y que otras gentes vendrán en piraguas de alto bordo a imponerle su religión y sus leyes.
En vano alzáis vuestras plegarias y ofrecéis sacrificios, ¡oh hijas del Sol!, porque el augurio se cumplirá.
¡Feliz tú, anciano, porque sólo el polvo de tus huesos será pisoteado por el extranjero, y no verán tus ojos el día de la humillación para los tuyos! Pero entretanto, ¡oh hija de Mama-Ocllo!, trae a tus hijos para que no olviden el arrojo de sus padres, cuando en la vida de la patria suene la hora de la conquista.
Bellos son tus himnos, niña de los labios de rosa; pero en tu acento hay la amargura de la cautiva.
Acaso en tus valles nativos dejaste el ídolo de tu corazón; y hoy , al preceder, cantando con tus hermanas, las andas de oro que llevan sobre sus hombros los nobles curacas, tienes que ahogar las lágrimas y entonar alabanzas al conquistador. ¡No, tortolilla de los bosques!… El amado de tu alma está cerca de ti, y es también uno de los prisioneros del Inca.

La noche empieza a caer sobre los montes, y la comitiva real se detiene en Izcuchaca. De repente la alarma cunde en el campamento.
La hermosa cautiva; la joven del collar de guairuros, la destinada para el serrallo del monarca, ha sido sorprendida huyendo con su amado, quien muere defendiéndola.
Túpac-Yupanqui ordena la muerte para la esclava infiel
Y ella escucha alegre la sentencia, porque anhela reunirse con el dueño de su espíritu y porque sabe que no es la tierra la patria del amor eterno.


Y desde entonces, ¡oh viajero!, si quieres conocer el sitio donde fue inmolada la cautiva, sitio al que los habitantes de Huancayo dan el nombre de Palla huarcuna, fíjate en la cadena de cerros, y entre Izcuchaca y Huaynanpuquio verás una roca que tiene las formas de una india con un collar en el cuello y el turbante de plumas sobre la cabeza. La roca parece artísticamente cincelada, y los naturales del país, en su sencilla superstición, la juzgan el genio maléfico de su comarca, creyendo que nadie puede atreverse a pasar de noche por Palla-huarcuna sin ser devorado por el fantasma de piedra.
Al ser relatos cortos, los personajes son diversos.
Las tradiciones tienen un gran valor ya que, si bien no fue invención de Palma, con él se da una revitalización del género de la tradición, y al mismo tiempo crea un producto literario peruano propio por sus características, donde el suceso histórico tocado está lleno del costumbrismo del país y donde la historia del Perú sirve como ambiente y almacén cuando se publicó la primera edición Argentina.

Son 453 tradiciones, cronológicamente, dentro de la historia peruana, y 6 de ellas se refieren al imperio incaico , 339 se refieren al virreinato, 43 se refieren a la emancipación, 49 se refieren a la república y 16 no se ubican en un periodo histórico preciso.

TRADICIONES PERUANAS
(1872)

Tradiciones peruanas es el título con el que se conoce el conjunto de textos escritos por el peruano Ricardo Palama los cuales publicó por varios años en periódicos y revistas. Se trata de relatos cortos de ficción histórica que narran, de forma entretenida y con el lenguaje propio de la época, sucesos basados en hechos historicos de mayor o menor importancia, propios de la vida de las diferentes etapas que pasó la historia del Perú , sea como leyenda o explicando costumbres existentes. Aunque su valor como fuente histórica es limitado y no confiable, su valor literario es enorme.
Las Tradiciones peruanas surgieron en el ambiente periodístico donde se movió su autor. Las primeras se publicaron como artículos en diarios o revistas de la época. La forma, en un inicio, no estaba ni pensada ni definida. La idea de narrar un suceso llevaba al autor a ponerle nombres como «articulito», «reminiscencia fiel», «cuento», etc.
Las Tradiciones de Palma tienen características propias, entre otras:
Usan un lenguaje popular repleto de refranes, proverbios, canciones, coplas, entre otros.
Se basan en un suceso histórico que tiene sustento en archivos o documentos. Palma fue el bibliotecario de la Biblioteca Nacional del Perú.
Tono oral e informal, en muchas ocasiones dialogan con el lector.
Propio del romanticismo, el drama es cargado cuando la narración así lo requiere.

Crítica de las instituciones y costumbres políticas y religiosas de la época, que se describen después incluso de interrumpir brevemente la narración antes iniciada.
contra los jesuitas tan virulento que motivó la prohibición, por el Congreso peruano, del establecimiento de esta orden religiosa en el país y su expulsión.
Como lingüista —Palma fue presidente de la Academia Peruana de Lengua desde su fundación, el 5 de mayo de 1887— abogó por la admisión de nuevos vocablos, lo que quedó reflejado en sus libros Neologismos y americanismos (1896) y Papeletas lexicográficas (1903).
Los relatos breves sobre diversos temas, que comenzó a escribir a principios de los años 1859, más tarde derivarían en sus Tradiciones (en rigor, la primera vez que usó el nombre de “tradición peruana” fue para un texto de 1854 titulado  Infernum el hechicero y que nunca fue recogido en las series). La primera serie de esta obra magna de Palma la publicó en 1872, el mismo año en el que, a raíz del asesinato del presidente Jose Balta, decide abandonar la política y consagrarse definitivamente a las letras.
Los textos que componen las Tradiciones —y que se puede decir que constituyen un nuevo género, intermedio entre el relato y la crónica— están construidos a partir de hechos históricos o anécdotas populares de carácter ligero y burlesco que constituyen un género literario particular. Al primer volumen, le siguió, dos años después, otro con la segunda serie. En total, las series fueron seis, a las que hay que agregar Ropa vieja y Ropa apolillada. El título de Tradiciones peruanas, con el que se conocen hoy el conjunto de esos libros, fue utilizado por primera vez en la edición barcelonesa de cuatro tomos (1893-1896). Pero este no fue el fin de la serie: más tarde publicó Tradiciones y artículos históricos, Cachivaches, Mis últimas tradiciones peruanas y cachivache ría y Apéndice a mis últimas tradiciones peruanas, más la edición El Palma de la juventud. Las hijas de Palma, ya muerto el escritor, se encargaron de hacer la edición definitiva, en seis volúmenes, de las Tradiciones peruanas, que contó con el apoyo del gobierno de su país.



 


Trayectoria Literaria
Debutó en la literatura en 1848 formando parte del grupo que él mismo llamaría más tarde la bohemia de su tiempo. Comenzó con poesía —unos versos románticos que aparecieron el 31 de agosto en El Comercio— mientras paralelamente escribía en diversas publicaciones críticas de espectáculos con numerosos seudónimos.5 Luego pasó a escribir obras de teatro —su primer drama, El hijo del sol (1849), no se llegó a representar—, pero alrededor de 1858 dejó de hacerlo a pesar de haber obtenido algún éxito en el público limeño.
Solo dos piezas de este periodo han sobrevivido: el drama Rodil (1851), re descubierto cien años después de su publicación (Palma había destruido la mayoría de los ejemplares) y la comedia El santo de Panchita, que escribió junto con Manuel Ascencio Segura.
Su primer libro de prosa, Corona patriótica, apareció en 1853. Dos años más tarde sale Poesías y en 1865, Armonías. Libro de un desterrado.
Su obra poética no estuvo exenta de polémica: en 1890 publicó A San Martín, poema que provocó la protesta del gobierno chileno, que lo consideró ofensivo para su país. El último poemario de Palma, Filigranas. Aguinaldo a mis amigos, apareció dos años más tarde. En 1865, compiló la antología Lira americana. Colección de poesías de los mejores poetas del Perú, Chile y Bolivia.
Como periodista, colaboró en numerosos medios nacionales y extranjeros. A los 15 años, la misma edad en la que hizo su debut literario, dirigió El Diablo, un periódico político y satírico. Esta última vena la seguiría explotando en su colaboración con la hoja El Burro (1852), en 1867 sería redactor principal de otro periódico satírico y político, La Campana y diez años más tarde fundaría, junto con Acisclo Villarán y Manuel Atanasio Fuentes (conocido como El Murciélago), La Broma (1877-1878). Fue redactor de El Liberal, El Mercurio, La Revista de Lima —tardío órgano literario del romanticismo, que llegó a dirigir—; colaborador de El Correo del Perú, donde publicará numerosas tradiciones, El Correo de Lima, La Patria, El Liberal, La Prensa (Buenos Aires), El Perú Ilustrado, y de muchos otros periódicos y revistas, tanto peruanas como de otros países.

Palma destacó también en el género histórico. De su pluma salieron los Anales de la Inquisición de Lima (1863), el polémico Monte-agudo y Sánchez Carrión. Páginas de la historia de la independencia (1877) y su Refutación a un compendio de historia del Perú (Lima 1886). En esta obra, Palma, que era masón, lanzó un ataque 

Palma el bibliotecario
Don Ricardo Palma tuvo una trascendental participación como bibliotecario. Tras la guerra con Chile, Ricardo Palma es nombrado Director de la Biblioteca Nacional del Perú en 1883. Al año entrega una Biblioteca Nacional reconstruida; para realizarlo recurre a múltiples gestiones, dentro y fuera del país, en procura de donaciones bibliográficas. Palma comenzó una labor titánica para reconstruir la biblioteca, sin presupuesto ni recursos; para ello recurre a sus mejores amigos, es por esta causa que se le conoce con el apelativo “El Bibliotecario Mendigo”. Está al frente de la institución por casi 30 años con una amplia y valiosa colección de ejemplares.



Palma el escritor

Palma escribió desde antes de los quince años y hasta prácticamente los últimos de su larga existencia de ochenta y seis calendarios. A sus inicios se da a conocer con un par de poemas y obras teatrales publicadas en El Comercio. 
Su obra literaria es vasta y diversa; se compone de poesía, teatro y prosa, y en cuanto a ésta de artículos críticos, ensayos y, sobre todo, «tradiciones». También incursionó en la historia y, como tantos intelectuales del siglo XIX, en el periodismo. Por otro lado, su preocupación nacionalista le impuso la tarea de recopilar americanismos, peruanismos, etc. que publicó en sendos volúmenes.


Palma el periodista
Palma ejerció el periodismo de oposición cuando gobernaron el Perú Ramón Castilla, Mariano Ignacio Prado y Manuel Pardo. 
En cambio, fue 'periodista ministerial' bajo los gobiernos de José Balta, Nicolás de Piérola y
Miguel Iglesias. Al dirigir y restaurar la Biblioteca Nacional dejó de lado el periodismo combativo.
Palma escribió en diarios como "El Diablo", "El Correo Peruano", "El Intérprete del Pueblo", "El Mensajero", "El Heraldo de Lima", "El Liberal", "El Constitucional", "La Patria". De 1892 a 1899, Palma trabaja como colaborador y corresponsal del diario El Comercio a virtud de gratitud por el apoyo del decano a favor de la Biblioteca Nacional. 

Palma el político
Ricardo Palma estudió leyes en la Universidad San Marcos, pues le interesan las letras pero lo
abandona para unirse a la armada del Perú. Desde joven tiene participación política desde el bando de los liberales, lo cual le lleva a participar en una conjura fallida contra el presidente Ramón Castilla que resulta en su destierro a Chile durante tres años. Al regresar al Perú  lucha contra Pezet, trabaja en el ministerio de guerra con José Gálvez y participa en la revolución a favor de Balta donde ocupa el cargo de secretario del presidente. La política le deparará los cargos de Cónsul del Perú, Senador por Loreto y funcionario de Ministro de Guerra.



Un año después fue nombrado cónsul del Perú en Pará, Brasil, pero no llegó a ejercer el cargo y prefirió viajar a Londres y París, la “capital de la cultura”. Retornó al Perú en 1865 y en el año 1866 participó en el Combate Del 2 de Mayo. Entre 1868 y 1872 fue secretario del presidente coronel José Balta y senador por Loreto. 
Más tarde, desengañado de la política, se dedicó al periodismo y la literatura.
volvió a esgrimir las armas al participar en la batalla de Miraflores (15 de enero de 1881) contra las tropas chilenas, los que, luego de la victoria, desataron el vandalismo en la hermosa villa. La casa y la biblioteca de Ricardo Palma fue incendiado por los invasores, así como otros valiosos legados de la historia patria.
Después del Tratado de Ancón (20.10.1883), Ricardo Palma fue nombrado director de la Biblioteca Nacional, que también había sido saqueada por los chilenos, cargo que ejerció hasta el 17 de febrero de 1912, ganándose el
Apelativo de “Bibliotecario mendigo”, por su enorme afán de obtener libros de todas partes del mundo.
Luego de una proficua labor literaria, Ricardo Palma falleció el 6 de octubre de 1919, en Miraflores-Lima. 
El gobierno dispuso su entierro con honores de ministro de Estado, luego de las honras que se celebraron en la Iglesia de La Merced. Hubo muchísima gente en ambas ceremonias fúnebres.
BIOGRAFIA



El 7 de febrero de 1833 nace en Lima don Manuel Palma Soriano, de padres pardos o mulatos. Fue hijo de don
Pedro Palma y de doña Dominga Soriano. De muy niño, quedó huérfano de madre. Según José Miguel Oviedo
(“Genio y figura de Ricardo Palma”) el nombre de “Manuel” con el que fue bautizado no le gustaba, por lo que a la edad de 15 años agregó el nombre de “Ricardo” y “...tímidamente, usaba los dos en conjunto y firmaba `Manuel Ricardo Palma´. Con el tiempo y con la fama, se olvidará definitivamente de su verdadero nombre y será Ricardo para todos”.
Hizo sus estudios en el colegio de Clemente Noel y después en el dirigido por Bartolomé Herrera, el Convictorio
De San Carlos. Mientras estudiaba en este colegio, comenzó a incursionar en el periodismo. En 1853 se empleó como contador de la goleta “Libertad”, donde utilizó sus momentos libres para leer las clásicas novelas españolas. Luego, Palma sirvió en la armada peruana, asimilándose a la tripulación del “Rímac”, barco utilizado en el transporte de tropas y pertrechos militares. Justamente, en 1855, el “Rímac” naufragó frente a las costas de Ica mientras conducía soldados que habían participado contra las fuerzas de Castilla en la batalla de La Palma. Ricardo Palma fue uno de los que se salvaron de morir ahogado. Estuvo en la armada hasta 1858, y ante la pugna entre liberales y conservadores, se inclinó por apoyar a los primeros, lo que lo convirtió en conspirador y en uno de los acusados de un posible secuestro al presidente Ramón Castilla, por lo que fue desterrado en 1860 a Chile. Regresó al Perú en 1863. 
INTRODUCCION
Ricardo Palma fue y es una figura representativa para la Reconstrucción Nacional y todo el Perú en sí, puesto a que él contribuyó casi completamente en la reparación de la Biblioteca Nacional del Perú y además nos deja una de las mejores obras peruanas que no solo es reconocida en Perú, sino en toda Hispano-américa y no solo su obra, sino toda su escritura, la cual es considerada muy valiosa.

Se puede decir que es la persona adecuada para sacar al país adelante ya que:
Es una persona culta, pues ha viajado por distintos países recolectando información para la biblioteca nacional (el bibliotecario mendigo) y el conocer distintos países le da ideas sobre las mejoras que se pueden hacer en el Perú.
Conoce la realidad del Perú y no es indiferente a ella, pues ha vivido durante el primer militarismo y la guerra con Chile.
Llega a la candidatura a una edad madura (61 años).
Sabe y ha vivido lo sucedido en el Perú durante los últimos años, pero sin embargo no tiene aquellos resentimientos y mentalidad desmoralizadora después de la guerra y crisis, sino que conforma parte del grupo de escritores con ideas modernas, renovadoras y positivas sobre el país, buscando el progreso.
Es una persona preocupada por la educación (la base de la cultura), esto lo podemos ver en el papel fundamental que tuvo en la reconstrucción de la biblioteca nacional.
No es un militar, ni caudillo preocupado por las guerras, sino que se preocupa por la cultura y progreso.
Es un hombre que asumió una gran responsabilidad ante el progreso del Perú (la dirección de la biblioteca nacional) sin ser el encargado político de esto. Esto demuestra que él aunque no sea parte del gobierno se siente parte del Perú, por lo tanto la responsabilidad de mejorarlo. Y con mayor razón si es parte del gobierno y tiene no solo la responsabilidad moral, sino la responsabilidad porque es su trabajo, va a hacer todo lo que este a su alcance por que el Perú progrese.






RICARDO PALMA
TRADICIONES PERUANAS
Alumno: Max Meza